miércoles, 15 de junio de 2011

Mi vida con ellos




La historia del amor naciente












                                                                                  Fue el primer rompimiento de mi vida y mi primer relación formal y duradera, mire a Coqui muy fijo a los ojos y en un grito casi encaprichado después de más de dos años de relación, despotrique en su cara - VOS NO VAS A SER MAS MI NOVIO POR QUE TE HACÉS CACA ENCIMA.
Al poco tiempo dejamos de frecuentar esa peña y no supe más de él, supongo que tanto él como sus esfínteres anales quedaron marcados de por vida por mi descorazonada actitud. No fue difícil hacerlo, era solo cuestión de tiempo que pasara, esa fue la primer señal de cómo iba a ser mi vida amorosa, una verdadera cagada. (20 años más tarde me enteré que no solo Coqui no se cagaba más encima sino que estaba más bueno que comer pollo con las manos #karma)
No tarde mucho en volver a los dulces trancos del amor, teniendo en cuenta mi mala experiencia con los infantes, decidí entregar mi corazoncitos Dorins a un hombre mucho mayor. No esta de más aclarar que él  no solo era más grande que yo, si no que me triplicaba la edad, era mi novio y el no lo sabía. Me encantaba era cool y rebelde, fumaba y salía de noche a bailar a lugares que había que tomarse el colectivo en la avenida; lo que en si representaba toda una complicación si mientras esperabas el 53 pasaba el 182 (todavía estaba segurísima que los bondis venían en orden numérico)iba a ser una larga espera. Fue un amor maravilloso, el no me sacaba los Sugus rojos, y lo mas importante, nunca supe que se haya hecho caca encima; un fuego así abrazador no lo soporta ni cupido, por lo tanto él fue en busca de una mujer menos talentosa, yo me sabia todas las canciones de las trillizas de oro, lo doloroso no fue el abandono y el engaño, si no enterarme de esa manera. Era verano y como todo viernes el abuelo nos llevaba a Aladino a comprar pizza (todavía no existía el delivery) y nos sentábamos en el banco de piedra del jardín de casa a comerla alegremente, después mamá nos llevó a mi hermano y a mi a tomar helado a Tucán al lado de Somos y ahí estaba el… con esa chiruza, chapando como si no hubiera mañana. Fue demasiado para mi, declame a los gritos - A ESE TONTO NO LE HABLO MÁS. Promesa que cumplí por casi dos meses hasta que como la prostituta que tengo en el alma le perdono la vida a cambio de un Jack con sorpresa.
Ahí me di cuenta que los hombres reales no eran para mi y que lo mejor era sentarme a esperar a mi príncipe azul pase desde diciembre hasta marzo que arranque salita roja sentada en los escalones del portón desde las 5 de la tarde hasta las 9 de la noche son mi vestido de guipiure amarillo corte trapecio, en vano es decir que todavía tengo guardado el vestido y del suso dicho ni noticias. Era el romance ideal, él iba a venir en un carruaje tirado por caballos blancos y una maquina expendedora de coca cola adentro (20 años antes de enchúlame la maquina) el carruaje por dentro iba a ser absolutamente rosa y me iba a llevar a un lugar muy lejos donde iba a vivir con mi adorado príncipe azul.
Cuando ya había creído que el amor no era para mi, me volví a enamorar de un anciano de 10 años, fue un romance de verano, cálido y apasionado. Pasábamos intespestuosas siestas de ludomatic, pecaminosas partidas de TEG. Atardeceres de tirarnos sapos y cucarachas cerca de la vía. Promesas de amor eterno, inclusive cuando empezaran las clases y fuéramos no solo a distintos colegios, si no también a distintos grados. Ya casi al final del verano con los guardapolvos comprados y ya armada de mi cartuchera de tres pisos de Superman, compartí mi ultimo atardecer con él, estábamos en el porche juntando bichos, mas que nada luciérnagas; en el fondo ambos sabíamos que era la despedida, pero no lo mencionábamos, un extraño y meditativo silencio acompañaba nuestra recolección.
-Cerra los ojos, me dijo: si bien lo hice tenía mucho miedo de terminar con una cucaracha en el pelo, y me encontré con la sorpresa de sentir sus labios húmedos chocar torpemente contra los míos; no voy a negar que por unos pocos segundos accedí, después pensé que asco… baba!!!!!!!!!!!!!!! Y lo empuje y me fui corriendo adentro, esa fue la ultima vez que supe de él. Junto con el verano del 88 se fue mi primer beso y como parte de una constante en mi vida amorosa ya no recuerdo el rostro de quién me lo dio. Todos mencionan el primer beso como algo inconmensurablemente memorable, quisiera decir lo mismo, pero la triste realidad resulto ser un hecho absolutamente intrascendente, no fue ni emotivo, ni traumatico, ni siquiera chistoso, solamente resulto ser un primer beso. Si vamos a lo real uno no conmemora todos las primeras veces en todo, acaso alguno de ustedes maravillosos libronautas mios, ¿recuerda la primera vez que se subió al 60? Tras una pregunta tan sencilla y concreta algunos de ustedes me va a calificar de fría y pragmática y preferirá no seguir con esta lectura, sépalo, hace bien.